Nadie por la calle.Sola, de camino a casa.
Las manos en los bolsillos.
Mis pasos amplificados exponencialmente
por los tacones de mis botas y el silencio
de la noche en escala de grises.
La mirada en el suelo.
El amor, tan caprichoso.
La vida, tan imperfecta.
Ensimismada.
Quiero estar contigo, pero no estás.
Quizás no lo estarás nunca y quizás es mejor así.
Bajo la luna llena cavilo en blanco y negro
que te quiero y no te quiero.
Sé que soy feliz,
pero tengo ganas de llorar.


2 comentarios:
Y los tacones siguen perdiéndose en los brillos de la noche... la luna sonríe maliciosa...
besos
Saber una cosa y sentir otra.
Qué bien lo expresas, nena.
Un besito.
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