
Me encontraste herida,
pero el amor de tus manos,
con esos dedos de pianista,
como de crooner newyorkino
de los mejores tiempos de Sinatra,
me has ido curando una a una
todas las suturas supurantes.
Cicatrizo paseando junto a ti
cogida de la mano y soy feliz
divagando sobre el SER,
compartiendo el brote de una flor,
recibiendo tus bellas historias de amor
de taquilleras y trapecistas que vuelan para ti,
tus suspiros, tus anhelos, tus vivencias.
Recuperada, dejo que me leas poemas,
todos los que te hacen vibrar y todo los cercanos,
al son de la voz de un curtido Leonard Cohen.
Sentirte tan vivo en mí, me abruma.
Sentirme tan amada en ti, me emociona.
Me visto de verde y te sonrío en blanco.
Sólo tú lo sabes. Sólo tú. Todo. Todo.


2 comentarios:
Gracias por haberte vuelto a levantar y echado a andar, por haberlo hecho con la cabeza alta y la mirada al frente, con el corazón lleno y las manos vacías y, sobre todo, gracias por haber dejado que tu corazón se abra de nuevo a la vida... El viejo amigo Cohen suele decir "te amo cuando te abres como un lirio por el calor..." Realmente es muy sabio el viejo Cohen, él también lo sabe todo... ¡a mil besos de profundidad!
Todo.
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