jueves 11 de junio de 2009

Entre segundo y segundo

He conseguido detener las horas.
En el eterno espacio entre segundo y segundo,
inacabado, interminable, abierto,
he descubierto que sólo hay vida en estado puro
y que uno se siente en comunión
con el Todo y con la Nada
y se es más que nunca, más imperfecto
y más feliz, más imperecedero y más sincero,
porque ésa es la magia de ese no-tiempo,
allí donde las cosas importantes brotan preciosas

y crecen con tantas ganas que no mueren nunca,
porque son inmarchitables.

En ese no-tiempo perenne cabe todo.
La risa que más me ha conmovido,
los abrazos -los de despedida y los de esperanza-,
las lluvias de primavera y mil besos apasionados
bajo soportales de una calle cualquiera.
Mis manos en los bolsillos al ritmo de cualquier son,
coraje, ilusiones y fuerza - imparable-,
y hasta caben versos desnudos, inconclusos,

a caballo entre una cosa y otra,
que lanzados al aire desde un soplo de inspiración
llegan hasta mí y abonan mis pequeñas rosas rojas
que coquetas adornan mi balcón frondoso y soleado.

En ese inmenso no-espacio atemporal y romo,
entre segundo y segundo me quito mis alas

y, libre de su peso, se forja mi inconmesurable sonrisa,
se cumplen todos mis sueños y las piedras me llaman,
y mi sombra en negro profundo aparece recortada

sobre un trapecio iluminado por un cañón de luz
sobre un elegante fondo de terciopelo verde,
camafeo aéreo, joya pulida, para que no me olvide

del Amor con mayúsculas, del amor sin hache,
del amor sin dolor, sin renuncias y sin calvarios,
ni del amor más fundamental y más solemne,
el amor a mí misma, que es el más poderoso del mundo.

viernes 22 de mayo de 2009

Esta noche


Esta noche sonará para ti el trío en Mi bemol
que yo escuché anoche mientras te pensaba.
Yo estaré nadando en círculos en mi pecera
hasta que vengas tú y te sumerjas en ella
para bucear y llevarme contigo de la mano
a la superficie de otro universo paralelo.
Entonces todos los besos del mundo,
los dedos entrelazados, finos y preciosos
como cristales de roca, tu ojos en los míos,
y todos los abrazos que nunca me dieron

vendrán esta noche contigo para convertirme
de nereida solitaria en tu princesa para siempre.

domingo 17 de mayo de 2009

Ciento ochenta grados


Esta mañana de mayo
el sol incide vibrante en las hojas
de los árboles de mi plaza
y en mi cara, luz a borbotones.

Los árboles son los mismos,
pero tras un largo año,
tanto ellos como yo
somos enteramente otros.

Durante un año hemos crecido juntos.
Hemos resistido juntos el azote asonante
de un aciago otoño y un cruel invierno
que casi nos cuajan el corazón y la savia.

Pero hemos encajado bien los reveses
y ahora resplancedemos más que nunca
en esta primavera prodigiosa
que nos regala tantos destellos de bonanza.

Mil y una puertas abiertas, de par en par,
mil y un horizontes despejados,
mil y un sueños y mil y una sorpresas,
mil y cien veces mil soplos de aire fresco.

Y aquí estoy hoy, esa otra yo
diferente, más yo y más grande,
en esta diáfana mañana,
en tránsito, de un año a otro,

de una ciudad a otra,
de un encuentro a otro,
en este preciso día
en que cumplimos años tantos.

Colmada de regalos embriagadores,
me conmuevo con el más sublime
de todos los que la fortuna
me ha brindado justo en este día,

estar con las dos personas que más soy
y que a su vez cumplen años conmigo
en una extraña ironía del destino,
emotivo giro de ciento ochenta grados.

sábado 16 de mayo de 2009

Gracias


Me encontraste herida,
pero el amor de tus manos,
con esos dedos de pianista,
como de crooner newyorkino
de los mejores tiempos de Sinatra,
me has ido curando una a una
todas las suturas supurantes.

Cicatrizo paseando junto a ti
cogida de la mano y soy feliz
divagando sobre el SER,
compartiendo el brote de una flor,
recibiendo tus bellas historias de amor

de taquilleras y trapecistas que vuelan para ti,
tus suspiros, tus anhelos, tus vivencias.

Recuperada, dejo que me leas poemas,
todos los que te hacen vibrar y todo los cercanos,
al son de la voz de un curtido Leonard Cohen.
Sentirte tan vivo en mí, me abruma.
Sentirme tan amada en ti, me emociona.
Me visto de verde y te sonrío en blanco.
Sólo tú lo sabes. Sólo tú. Todo. Todo.

domingo 3 de mayo de 2009

Un ciprés muerto en mi balcón

Hay un ciprés muerto en mi balcón,
su cuerpo inerte yace junto al resto
de plantas vivas, iluminado violentamente
por el sol de la primavera. No estoy de duelo.
Simplemente está muerto y yo ahí de pie,
contemplándolo totalmente marchito
bajo el espléndido sol de principios de mayo.

Quiero creer que todos los tequieros del mundo
crecen en las copas frondosas de los árboles.
En algún árbol, de alguna parte del mundo,
alguna de esas hojas será para mí, sólo para mí,
y el momento en que esa hoja se desprenda
de su árbol para querer caer sobre mi cabeza y

posarse sobre la punta de mis pies
será un instante eterno tan lleno de no-vida,
tan lleno de no-muerte, como son las cosas sinceras
y sencillas, como sólo son las cosas
verdaderamente importantes.
Si todos los tequieros pronunciados para mí
por mis amantes hubieran sido así...

Todos los tequieros del pasado,
los vacíos, los tiernos, los confusos,
los dolorosos, los de mentira,
los que me han humillado hasta destruirme,
los repentinos y poco realistas,
que de un día para otro te lo dan todo
para todo arrebartártelo un día después,
los susurrados con dulzura a mi oído
justo antes de irse a dormir con su mujer,
y los dichos de verdad y que yo no quise oír,
todos, absolutamente todos
han quedado sepultados
en las enormes dunas del desierto
que avanza tras de mí, sin piedad.

Quizás algún día
en ese árido desierto
crecerán flores,
pero yo ya no lo veré,
porque nunca miro atrás.

Todos los tequieros del futuro están
en esas frondosas copas ávidas de sol
a la vera de mi nuevo caminar,
donde sólo cabe verdad, plenitud y dicha.

¿Acaso habrá una sola hoja, sólo una,
que sea de verdad verdad y que sea para mí
y que yo sea enteramente para ella? ¿Acaso la habrá?

Hay un ciprés muerto en mi balcón,
enfermó de un tequiero de mentira
y no pudo sobrevivir al dolor.
Quizás no quise yo que sobreviviera sin más.
No voy a celebrar su funeral. Ya no importa.
El luto de su muerte lo viví hace muchos meses.
Lo único importante es que hay cientos de miles
de hojas radiantes en todos los árboles de mi nueva vida,
en todos y cada uno de los árboles de la plaza de mi casa,
que cada día me dan unos mimosos buenosdías y
y un beso dulce y sereno de buenasnoches.

martes 28 de abril de 2009

De libros y poemas

Con tus mejillas entre mis manos, te veo
con tanta vida al mirarme que me sonrojo,
cuatro tiernas caricias que serían mil, pero
me entrego a tus manos, hechas para mí,
como un libro, cuyas suaves tapas abres,
bien abiertas, y cuyas páginas pasas con delicadeza,
primero poco a poco, después más aprisa,
deseo obsceno para llegar cuanto antes al último de los versos,
a la palabra FIN que te llevará otra noche a abrir
de nuevo las tapas de ese libro y saborear algunos
de los poemas en él escritos con pasión en tinta de fuego.
Tantos como tú quieras. Todos.
Y mis tapas se cierran solas entre jadeos,
respiración agitada buscando el reposo de tu abrazo,
buscando tus ojos de nuevo, sin dejar de besarnos,
bocas de chocolate y menta y frangancia de sexo,
toques de gentleman en tus rizos que meso entre mis dedos,
con los ojos bien fijos en ti, tan en ti que me sonrojo de nuevo.

lunes 20 de abril de 2009

Tiramisú


Del pudor a un sencillo dulce tiramisú
venido del mejor amor de unas manos serbias
en un cálido rincón polícromo y fascinante
de un nuevo escondite para noches amables,
en muy buena compañía, un poco de tertulia,
unas confesiones, como si nos conociéramos de antes,
y tu exquisita cucharilla suspendida en el aire
de camino a mi boca, vuelo directo sin escalas.

Y en ese minúsculo trayecto -dulce
vía amor, rincón, cucharilla-
hasta llegar a la aldea de mis labios,
la mirada con más vida que he visto jamás,
tus ojos, inconmensurables prados húmedos,
lugares recónditos, serenidad azafrán
en el pico de la montaña más alta del mundo,
tanta alegría, tanta paz, tanto sosiego.

Y en esas milésimas de segundo -interminables-,
comprendí por qué a ti siempre se te detiene el tiempo.
Cuánta vida rezumas, tanta vida hay mientras miras,
que tu mirada hechiza, sin atrapar nada, porque
sólo das, me diste todo en cada diminuto instante.
No sé qué música sonaba, pero seguro que era preciosa.
Ojalá mis ojos empaparan los tuyos de tanta presencia.
Yo era incapaz de dejar de mirarte...
.

domingo 19 de abril de 2009

Ajedrez


Tú eres rey, pieza de ajedrez solemne,
ansiado y odiado a partes iguales.
Me ruborizo al descubrirte fascinador,
aunque sé que no soy pieza de tu juego.
La estrategia es así, matemática pura.
No seré ni peón ni alfil,
ni aburrida reina a tu lado,
ni caballo que te defienda al trote
para sacrificarse.
Ni siquiera puedo ser una de tus torres,
aunque sea para enrocarme contigo,
amarga y breve danza amorosa.
Querido mío, no seré ninguna de todas esas piezas.
No has entendido aún que el tablero es mío.

martes 7 de abril de 2009

Bailarina

Danzando grácilmente
como agua que fluye,
como girasoles buscando el sol,
como mano que acaricia un paño de seda.
Yo bailo y bailo, toda risueña,
y tú -traslúcido y valiente-,
coges mi mano para danzar conmigo,
y te ríes conmigo aunque no sabes por qué bailamos.

Una miríada de canicas caen de nuestros bolsillos
entonando una vítrea canción sólo para nosotros
y dejamos de movernos... para escucharla... fascinados.
Nos miramos a los ojos. Es sólo nuestra. Nos besamos.
El tintineo es cada vez más lento.
Nuestro corazón cada vez más rápido.
Hasta que el repiqueteo de canicas cesa
y volvemos a nuestro baile, pero esta vez muy juntos.

martes 24 de marzo de 2009

Funambulista

El sol en su ocaso.
Tú y yo al borde del averno, adonde me empujas.
Creo caer pero no me precipito al vacío.
Y tú ahí de pie, mirando a otro lado.

Casi a oscuras, apenas me entreveo
en un fino cable de acero hiriente,
funambulista improvisada, ciega e inexperta,
el infierno bajo mis pies con tanta fuerza.

Diminutos pasos titubeantes
e indecisos, pasitos de muñeca rota,
frágil e inestable, tan insegura,
tan asustada.

Los pies llagados,
los brazos extendidos,
las manos y el vacío,
la soledad de la negrura.

Sin marcha atrás,
sin nada de luz,
sin ti velando mis pasos,
sin poder parar de llorar.

Avanzo en la oscuridad por el cable,
lazo único que me liga al mundo,
tan delgado como el fino cordel
que ata un globo a las manos de un niño.

Al límite de la agonía,
consigo llegar al otro lado de la sima
y allí me atienden, me sostienen y me curan
gentes de sonrisa amable y mirada muy serena.

En mi cuello, con amor una guirnalda de flores,
sonrientes, me muestran el sol que sale de nuevo
y me abrazan fuertemente contra su pecho
para que no mire más atrás y siga hacia adelante,

ya a salvo.

jueves 27 de noviembre de 2008

Devastada



Despojada por completo,
desollada como a un animal,
a pasos torpes por mitad de la calle,
mis miembros lentos y entumecidos.

Ni un solo ruido.
Ni un alma.
Mutismo absoluto helándolo todo.
Un gélido desierto avanzando tras de mí.

Y yo en carne viva y destripada,
y mi corazón entre las manos
chorreando
poco a poco
cada una de las letras de las palabras de amor que he pronunciado,
cada una de las letras de las palabras de amor que me hubiera gustado oir,
salpicando de rojo feroz el pavimento congelado,
pespunte fatal,
marcha tarda y lacerante,
frío,
mucho frío.

Devastada.

miércoles 5 de noviembre de 2008

Sin ti



Si no estás, los días
no son días, son castigos.
El arrobamiento de tu ausencia
me aturde y me deja sin resuello.
Sin ti, me falta el aire.

martes 4 de noviembre de 2008

Cuando estoy a tu lado


Indolente descubro
la ciudad helada y el suelo roto.
Cuando estoy a tu lado,
el frío del invierno no me parece tan frío.
Si me miro en tus ojos de pupilas breves,
la pavidez huye y llega el verano.

lunes 3 de noviembre de 2008

Cómo


Cómo encontrar las palabras justas
para que aflore lo importante, como esporas
luminosas que disipen la neblina de mis miedos,
para que desaparezcan de una vez por todas.

Cómo encontrar la mirada precisa
en el espejo de tus ojos, que encorsete
mis temores hasta ahogarlos bien ahogados,
sin palabras, sin voz, sin quiebros.

miércoles 29 de octubre de 2008

Claroscuros


En la gelidez de la calle, granizo
ajeno a nosotros, vértigo
golpeando con dureza, furia
de cristales rotos, suelo espeso,
silencio en blanco y negro.

En la alcoba incendiada estás tú,
y yo encima tuyo, ya abandonada,
como en el fluir tranquilo río abajo
sobre una balsa de madera noble
una mañana de sol tras una noche de tormenta.

Silencio en claroscuros.
Tus brazos, ramas a la deriva sobre mi espalda.
Tus manos, flotando en mí, como nenúfares.
Tus labios, orilla frondosa y mansa
de mil y un besos quedos.

Y la calidez de tu boca me derrite
y los glaciares de los polos se deshielan,
en un solo segundo lento
-suspendido en el tiempo-
que no se acaba nunca.

Y afuera sigue lloviendo
en frenesí helado y salvaje,
porque el mundo sigue girando,
aunque a mí no me importe nada
porque sólo quiero estar contigo.

martes 28 de octubre de 2008

Cuando duermes


Me gusta mirarte cuando duermes.
No eres un cuadro de Kokoschka,
eres uno de los paisajes apacibles de Turner,
tan lleno de luz y de sosiego.

Tu cabeza sobre mi hombro,
tus brazos, cálida manta envolviéndome,
todo está bien y todo está en calma,
tu respirar suave, canela y fresa.

Cuando duermes, me gusta tanto mirarte
y acariciar tu cabello con ternura.
Y mientras te miro, me pierdo en ti.
Quiero ir adonde tú vayas.

sábado 10 de mayo de 2008

Los confines de tu cama


No quiero abandonar los confines de tu cama.

Húndete en mí y expándete.
Que tus dedos no se separen de mi piel.
Que tus besos no abandonen mi boca.
Adéntrate, muere y renace.

Aquí lo tengo todo. Más allá no hay nada.

jueves 27 de marzo de 2008

Penumbra


Posaré mis manos en tu centro.
Las deslizaré sutiles
en serpenteante vaivén
a lo largo de tu nudo torso
para alcanzar la contorsión de tu cuello
y poder perderme
enredando mi boca en mil besos tuyos
mientras mis dedos trepan
para jugar con las sortijas de tu pelo.
Ya no quiero el aire que respiro.
En esta penumbra sólo deseo tu aliento.

lunes 24 de marzo de 2008

Primavera

En el pelo olor a vino y sal,
las sábanas enredadas,
el suelo de madera en marea de ropa,
patchwork flotante y sensual.

En la calle olor a primavera y jazmín,
el gris de la acera salpicado de multitud,
como flores que acaban de brotar
con el sol que lo baña todo.

Te digo hasta nunca y me trasplanto
de tu cama afuera
con mis piezas del puzzle en el bolso,
el pelo revuelto y mis gafas oscuras.

domingo 23 de marzo de 2008

Ensimismada

Nadie por la calle.
Sola, de camino a casa.
Las manos en los bolsillos.
Mis pasos amplificados
exponencialmente
por los tacones de mis botas y el silencio
de la noche en escala de grises.

La mirada en el suelo.
El amor, tan caprichoso.

La vida, tan imperfecta.

Ensimismada.

Quiero estar contigo, pero no estás.
Quizás no lo estarás nunca y quizás
es mejor así.
Bajo la luna llena cavilo en blanco y negro
que te quiero y no te quiero.
Sé que soy feliz,
pero tengo ganas de llorar.

jueves 13 de marzo de 2008

El paseo



Cada vez más lejana la música
que suave arrulló nuestro paseo.

Una melodía que ya no escucho
y cierto temblor en los labios.

Un abrazo que lentamente se desanuda hasta las manos.
Unas manos que poco a poco se hacen punta de dedos.
Unos dedos que acaban por tocar sólo aire.

No estás porque no estoy.
No estoy porque no puedo estar.

Es difícil para ambos.
Tú al otro lado del linde de la puerta.
Yo me quedo en el umbral.

martes 11 de marzo de 2008

Recostada




Recostada y sin alas,

esperando adormilada,

la fiesta está en otro sitio,

la realidad aguardando,

matando verdad.

martes 4 de marzo de 2008

Aleteo


Aleteo agitado,
alborotada,
mariposa atrapada
en vaso de cristal.


viernes 15 de febrero de 2008

El beso



Adoro cuando me besas
mientras estás en mí
y me apartas el pelo de la cara
para mirarme bien a los ojos.

lunes 11 de febrero de 2008

Puerta abierta


Te veo abriendo una puerta.
Luminoso, radiante.
Sonríes sin sonreír,
como sólo tú sabes.
Me hablas sin hablar,
como sueles hacer
cuando me miras fijamente,
mirándome atrás, más allá,
justo detrás de mis pupilas.

Pienso que esa puerta es algo tuyo,
que sólo es para ti,
que estás entrando en algún sitio nuevo
donde descubrirás algo hermoso,
que yo sé que te aguarda,
y que te vas.

Pero al mirar bien, veo
que estás abriendo para mí la puerta
de todo lo posible y lo imposible,
de la deliciosa magia del otro lado
adonde puedo ir contigo
si yo quiero.

sábado 26 de enero de 2008

Mudanzas


Mudando de piel, descalzándome entre
cajas mágicas como máquinas del tiempo
que transforman pasados en futuros.
Ahora mi carne puede parecer frágil,
pero refulge como cuarzo rutilado.
Dejadme que me exponga tanto como quiera,
desnuda ante vosotros soy más yo que nunca.

jueves 10 de enero de 2008

Cometa


Cometa
revoloteando pizpireta,
surcando el cielo,
bailando al aire
sinuosa y alegre,
haciendo piruetas.
Radiante.

viernes 4 de enero de 2008

Canción triste



Amor, qué lejos estoy ya de tus brazos,
mas como un Hércules te veo frente a mí
varado en la playa de mis sueños.

Tu sonrisa eterna,
tus ojos espesos.

Sueño que me acercas a ti,
en mi cintura, tus manos,
en mis labios, los tuyos,
que nuestras caderas
se empiezan a mecer
y que entras en mí.

Tu mirada hermética,
tus besos sesgados.

Sueño que te fundes
conmigo -dulce anhelo-
para estallar en mí
como las gotas de lluvia
sobre los cristales
de un tren en marcha
una noche de tormenta.

Sueño que hacemos el amor sobre mi playa
y te digo que no nos vamos a ver más.

En tu sonrisa, nada,
en tus ojos, el mismo pozo sin fin.

sábado 15 de diciembre de 2007

La luz más bonita


El rumor que acompaña mis pasos.
La brisa que agita delicadamente mi cabello.
Tú retiras un mechón de mi boca.
Me miras fijamente. No me hace falta sonreír.
Me coges la mano y todo está bien.

El frío arrecia. El mar se queda allí yendo y viniendo.

La luz blanca lo invade todo y todo lo congela.

Me parece la luz más bonita del mundo.

lunes 10 de diciembre de 2007

Décalage


Tus sábanas y tus huesos.
Tu corazón y mi mar.
Minutos en décalage
simplemente tuyos y míos.

Tiempo nuestro en tiempo de nadie.
Mares distintos en tierras de otros.

Cuando en mi mar anochece,
yo me vuelvo para mirarte.
Cuando tu sol empieza a esconderse,
yo ya sueño contigo.

Que te cojo de la mano y te miro.
Que te miro a los ojos y te abrazo.
Que te abrazo fuerte y no hablo.
Que no digo nada y te fundes en mí.

A pesar del mar en diciembre
que no hemos visto juntos.
A pesar del tiempo y del espacio
que no nos pertenece.

domingo 25 de noviembre de 2007

El abrazo

Viaje de ida sin retorno.
Fluir hacia un abrazo,
hacia el abrazo semilla
de todos los abrazos posibles,

donde mora todo,
donde crece todo,
donde todo se destruye
para ser construido nuevamente.

Simiente de un nuevo paisaje,
el de mi nueva yo,
adonde estoy llegando
y ya nunca querré marchar.

Rodeada de calles de antaño
irreconocibles ahora,
jardines que ya no existen,
jardines nuevos donde no existían,

columpios y árboles frente a mí,
y ahora una puerta, la puerta,
la puerta de mi nueva yo,
que no cruzo desde hace diez años.

Y cruzado el umbral aprendo.
Aprendo por fin
qué es un verdadero abrazo
y qué es abrazar de verdad,

cuando dos personas se funden,
cuando la emoción lo colma todo,
cuando se para el tiempo,
donde nada es bueno ni nada es malo.

Ya no podrá ser de ninguna otra manera.
Sólo podré abrazar a alguien
como si hiciera diez años que no lo veo,
como si pudieran pasar otros diez sin verlo,

para que el mundo se detenga
y la emoción se asome por cada uno de mis poros
y se me caigan tantas lágrimas como sea necesario,
como puños o como cristales, rezumando vida.

lunes 12 de noviembre de 2007

Conversaciones con el mar


Hoy he conversado con el mar.

Le he hablado del frío que ya ha llegado y que me gusta,
de la luz blanca de invierno y de la magia,
de la calma dulce en el silencio de un largo abrazo,
del paso del tiempo y de la reconciliación.

Las olas, todas iguales y todas diferentes,
me han recordado el devenir continuo de la vida.
El aliento salino y la incesante espuma blanca
me han mencionado el inefable poder transformador.

La vida, pura alquimia, me han contado.

El tiempo ha muerto, ya no importa.

El siempre y el nunca son mentiras.

El mar quería enseñármelo hoy,
pero yo lo acabo de aprender.
Tanto da ayer como mañana.
El hoy es eterno e imperecedero.

jueves 1 de noviembre de 2007



Déjame que me siente frente al mar
para que su brisa me conmueva.
Que la emoción me crezca
desde el estómago hasta la boca.
Que las olas saladas me curen los labios
con su dulce tempo largo, lentissimo.
Que pueda llorar alegre
porque me siento viva, porque las flores se abren,
porque el mundo vibra y por fin lo puedo sentir.
Libremente.

miércoles 24 de octubre de 2007

Bella durmiente


Cerraré los ojos para soñar contigo, porque ya no te tengo cerca y no sé cuándo vas a volver.

Si cierro los ojos, tus susurros me persiguen vaya adonde vaya, noto el aliento de tus gemidos muy cerca de la oreja, noto tus caricias y tus manos grandes jugando con las suaves curvas de mi cuerpo.

Tus besos me disuelven...

Si abro los ojos, veo tus ojos mirándome bien cerca mientras me fundes en un fuerte y largo abrazo y empezamos a movernos lentamente en un acompasado vaivén.

Te llevo dentro y vas conmigo a todas partes.

Siento miedo. Hoy es primavera y me podría enamorar.
Ayer miles de flechas salieron de mi estómago y me conectaron a tu centro. Ayer miles de flechas salieron de ti y me atraparon.

lunes 22 de octubre de 2007

Contrapesos


Una mariposa victoriana ha venido
a posarse sobre mi copa de vino añejo
para sostenerse -ostentosa-
sobre el filo vidriado del reborde del cristal.

Mariposa inerte a punto de emprender su vuelo.

Juego de contrapesos perfecto.
Intrincado y maravilloso.
Como la vida misma.

domingo 14 de octubre de 2007

Por la orilla del mar


Paseando de puntillas
por la orilla del mar.

Mis zapatos en la mano.
Olas salpican mi falda.
Cielo abierto y azul.

Una niña corretea
a mi lado. Y sonrío.

Tímido, el sol se pone.
Nos viste de azafrán.
Todo parece un milagro.

Junto a las aguas tranquilas,
me contemplo en paz.

domingo 30 de septiembre de 2007

Guirnaldas



Guirnaldas de luces puntean tus pasos
por entre el agua salada del mar,
cuyas lenguas terminan en tus pies.


Si algo de tristeza queda en ti


se irá diluyendo.


Sin miedo, sólo queda plenitud.
Detrás tuyo, guirnaldas de flores crecen
para nadar plácidas en el mar.

martes 25 de septiembre de 2007

Epicentro


Pienso en ti
y te veo persiguiendo
lo que ya tienes y no ves.

No seas las ondas
concéntricas en el agua.
Sé epicentro del ciclón.

domingo 16 de septiembre de 2007

Paz


Es de noche y suena Norah Jones.

La luna tímida y la noche encendida.

Mientras me embebo en el horizonte,
llevo el compás y me entrego
a los meandros tranquilos de la vida.
El río transcurre lento y como pez
me dejo arrastrar hasta el gran océano.

El horizonte se ve muy lejos.

Sumerjo mis manos en el agua clara
que se entretiene juguetona en mis dedos
para escaparse segundos después
como chiquillo travieso que levanta
las fruncidas faldas a una niña.

Todo fluye

y todo es.

Empiezo a estar en paz conmigo misma.

miércoles 29 de agosto de 2007

Haikus desgarrados

Este vil zarpazo
adentro del estómago
me mortifica tanto.

Es en esta noche
que grito desencajada
pero no me oyes.

El suelo que tiembla
debajo de mis pies,
yo me tambaleo.

Todo que se mueve
y no tengo dónde asirme,
no sé volar.

lunes 20 de agosto de 2007

Sólo así...


Que el fragor de la lluvia
te cale el alma y te impida caminar.
Que te encharques.

Que la tormenta de agosto
te arrastre como mísero barco de papel.
Sin rumbo alguno.

Que los gemidos dolorosos de las gotas
al caer te sean insoportables.
Que te pierdas.

Que te sientas desorientado
como gato mojado vagando por las calles.
Que llores.

Que el agua te lo robe todo.
Que busques y que no encuentres.
Que te sientas como yo.

Sólo así -quizás- algún día logres entenderme.

martes 7 de agosto de 2007

Condenada


Soledad tintada
de oscuridad y tugurios
llenando mis noches.
Los segundos son eternos.
Las horas, condenas.

Descalza


Descalza,
zapatos de aguja en mano,
en la otra, tinto acunado
en copa ávida de sed.
La botella vacía caracolea
en la alfombra del salón,
reguero nimio e intermitente,
huella de dolor rojo e intenso.

Sobre la mesa engalanada,
dos velas carmín flamean
famélicas y consumidas,
aroma de rosa vulnerable.

Salgo a la terraza
en una carcajada
quebrada por sollozos.
Contemplo las luces
titilantes de la ciudad,
mil estrellas fugaces
estériles y muertas.

Me subo a la cornisa.
El abismo es poderoso.
El espesor de las nubes
sobrecoge y me abraza.
Mi pelo y mi atuendo
ondean dramáticos.

El aire me despeja.
Me siento en un suspiro
al borde del abismo,
los pies colgando, la nada.

Doy un sorbo largo
y áspero a mi copa.
Hastiada, tarareo
"me-has-hecho-daño-vete",
borrón de rímel en los ojos.

Una sola lágrima me lame
amarga la mejilla, se congela
en la comisura de los labios,
se aferra en un último
esfuerzo por existir,
para precipitarse y caer
y romperse con furia
en mi vestido ceñido
negro de pedrería.

La fiesta se ha acabado.

No empezó nunca.

Asepsia


Que aflore toda la emoción.
Que los sollozos se asomen
a la ventana de mi boca...
y caigan al vacío, en barrena.
Que se desprendan.
Que se me desborden las lágrimas.
Que se derramen. Todas. De una vez.
Que arrastren todo el polvo del cristal de mi vida.
Que entre la luz.
Que -diáfana- lo ilumine todo.
Que mi corazón mude en rosetón,
vórtice primigenio de energía,
agujero negro, asepsia, calma total.

domingo 5 de agosto de 2007

Agostada

Tumbada,

albor de sábanas vírgenes recién puestas,
cortinas que bambolean con la brisa de agosto,
el balcón bien abierto, como una exclamación,
el sol de mediodía empapa el paisaje,
las calles vacías, el rumor del silencio.

Mi habitación inundada de buen jazz.

El infierno está ahí afuera,
sin duda ya no queda nadie.

Estoy sola en el paraíso.

El arrullo de agosto me embauca
y me convierto en la bella durmiente.

Al menos ahora dejo de pensar en ti,
al menos así no sueño contigo.

martes 31 de julio de 2007

Condescendencia

Letanías largas y densas
ensortijan mis sueños.
Invocaciones herméticas
que no alcanzo a entender.
El plenilunio con fuerza
me embiste, me arqueo.
Entre cánticos cimbreo.
Y por fin, me entrego,
plenamente rendida.

Sublime,
la luna
enciende mi noche.

Por el tisú infinito
de constelaciones
subo hasta el cielo,
ingrávida y etérea.

Desde ahí
contemplo la vida,
de aristas cortantes,
de caras angulosas,
poliedro inagotable,
caleidoscopio policromo
espléndido y suntuoso.

La luna me sonríe.

En la palma de su mano
un regalo para mí:
el sol en un anillo,
topacio imperial engarzado,
la palabra "Condescendencia"
en él grabada.

lunes 23 de julio de 2007

Insondable

He soñado contigo esta noche.

En el alféizar de mi corazón,
contemplaba el cielo salpicado.
Tú, tu bicicleta y tu gorra
os deteníais para preguntar mi nombre.
Oscuridad, os he dicho.
Tú has sonreido.

En mi sueño me has besado.

Ha sido un beso tierno, tímido.
Al fin y al cabo ha pasado
tanto tiempo, tantas cosas.
Y sin palabras te he prometido
lunas y luciérnagas,
papel pintado de flores blancas
y copas a media noche
regando música lenta.
Y tú has vuelto a sonreir y
...me has hablado de otra.

Me he despertado.

La cegadora luz de mediodía.

Remuevo mi café negro,
escalera de caracol sinfin,
pozo de tristeza insondable.

Me pinto los labios de rubí intenso,
gafas de sol y a la calle, carretera perdida,
de paseo... por un mundo imperfecto.

martes 17 de julio de 2007

A la deriva


Calor, tan insoportable
como tu magna ausencia,
y sosiego, breve balsa
en medio del Atlántico,
sumamente quebradiza.

A solas con mi orgullo,
veleidad y miedos,
arremolinada en alta mar
a merced de los arrebatos
del viento de la vida.

Nada a mi alrededor,
ni recios navíos ni tierra.
La tormenta se lo llevó todo.
Nada me ha quedado,
ni esperanzas ni fantasmas.

Estoy sola. Errante.

A la deriva.

jueves 12 de julio de 2007

No te he olvidado


Me enfundo mis tacones y salgo a buscarte.
Con pisadas firmes y pausadas,
deambulo por las calles a tu encuentro.

El sonido de mis tacones se pierde
en la noche mientras pienso en ti.

Llego a un bar.

Entro.

Me siento en un taburete y me sumerjo en una copa.

En mi vagar perdida -dios- he acabado en nuestro bar.
En la pared siguen todas nuestras margaritas,
pero tú no estás en nuestra barra.
Las copas no saben igual si no estás a mi lado.

Pienso en ti en cada sorbo. Pienso en ti
en cada chupito que me ofrecen y que tomo.
Pienso en ti mientras dejo que otros besos
y otras manos recorran mi cuello y mis caderas.
Y mientras apuro la noche en blanco grumoso
enredándome en sábanas que no son las tuyas.

Y al despertar

sigo pensando en ti

cuando me miro en el espejo y me veo
con el pelo alborotado y la cama revuelta.

No te he olvidado.

jueves 5 de julio de 2007

Sinuosa

Transformación lenta,
suave y sostenida,
imparable,


como nubes mutando sinuosas
a la deriva por el cielo
fundiéndose unas con otras,


para avanzar,
para cruzar miradas con otros ojos,
para surcar otros paisajes.


Y si tú apareces en mi viaje
es que voy por buen camino.


Y me acerco a ti contoneando
mis caderas, subida a mis tacones,
sensual y serena. Metamorfoseada.



lunes 2 de julio de 2007

No soy invencible

Hay veces que uno se siente como un superhéroe venido a menos. Como si un día Superman se mirara al espejo y se diera cuenta de que se ha hecho mayor, que ya no es el de antes, que sus poderes ya no son tan poderosos y que su cuerpo ha dejado de ser esbelto y ágil. Otros superhéroes andan por ahí afuera y las reglas han cambiado. Quizás ahora no es invencible.

Y mientras, Superman observa detenidamente la imagen que le devuelve el espejo.

El tiempo pasa para todos.

Hoy soy una superheroína sin la fuerza de antaño. Hay momentos en que me siento sola. Pero sé que sigo siendo una pieza del puzzle de la vida, sólo que me he salido de mi sitio y ahora no encuentro dónde encajar.

Imagen: Portada de Absolute Kingdom Come.

viernes 22 de junio de 2007

El universo



Hoy voy por última vez al Universo. Disfruto del camino hacia él. Voy paseando atenta a todos los detalles. Voy a despedirme. Será mi última visita. Es tiempo de decir adiós al Universo que conozco, pequeño, limitado, entre cuatro paredes de nada. Cuando salga por su puerta empezará una nueva vida para mí. Ya he entendido que los límites, las paredes, las ponemos nosotros. En cuanto salgo y cierro la puerta, un soplo de aire fresco mece el cobre de mi largo cabello. El Universo ahora es grande e inavastable, tan grande como el mundo entero, tan alto como las nubes, tan inmenso y con tanta luz que tengo que entrecerrar los ojos para que no me haga daño. Pero decido no ponerme gafas de sol. Dejo que el sol me bañe entera. Ah, el Universo es generoso. Tengo que acostumbrarme. Cuanto antes mejor. De ahora en adelante va a ser mi nueva casa.

lunes 11 de junio de 2007

Un pedazo de cielo


Me estiro en el suelo teja de mi terraza fondeando en el aquí y ahora de una toalla turquesa para flotar tranquila. Inspiro y espiro. Inspiro nuevamente y asombrada descubro un pedacito de cielo que es sólo para mí. Las golondrinas bailan en circulos concéntricos y las gaviotas graznan celebrándolo. La brisa zalamera de junio me besa suavemente los pies. Me siento afortunada. Todo lo que hay que hacer es mirar el cielo y contemplarlo. No puede ser más fácil. Bien anclada y apacible, izo una sonrisa y un suspiro.

viernes 1 de junio de 2007

Renacimiento

Por fin he llegado. Ya estoy en la ciudad de los nombres. Qué excitación. Parecía que nunca iba a llegar y finalmente aquí estoy. Ha sido un largo viaje y el camino no ha sido fácil, pero el fin lo merecía: he venido en busca de un nombre para mí. Mucho han cambiado las cosas y ya no soy la misma, así que ya no me podía llamar como hasta ahora. Está claro que no podía ser de otra manera y está claro que no podía no venir aquí. Así que sin mirar atrás me embarqué en esta empresa y emprendí decidida mi viaje personal. Y aquí estoy. Por fin.

La ciudad de los nombres es una ciudad increíble... Tanto he tardado en llegar que ahora no sé qué hacer, no sé por dónde empezar, así que paseo por la ciudad, pues no tengo prisa. Me entretengo en contemplar la arquitectura nórdica. De vez en cuando, destaca algún edificio de corte imperial, bien regio y distinguido, vanidoso. Eso sí, todas las ventanas de todos los edificios rebosan de flores cuidadas. También las calles están llenas de parterres multicolor, llenos de flores imposibles y maravillosas. Hay un fuerte olor a jazmín por todas partes, pero no veo ningún jazmín cerca. Las calles están salpicadas de árboles frutales y el sol brilla.

Es una ciudad curiosa, también su gente. Hay gente que pasea como yo. Me pregunto si también estarán aquí en busca de un nombre. Seguramente. A otros, en cambio, su caminar les delata y denota que están más enraizados. Quizás un día vinieron de paso y se quedaron aquí. O quizás nacieron aquí y no sueñan con ir a otro sitio, porque aquí pueden reinventarse tantas veces como quieran, puesto que tienen a su disposición infinidad de nombres para progresar y crecer, nombres que sólo se encuentran aquí y sólo aquí y en ningún otro sitio. Tanto unos como otros, irradian paz. Su cara serena y su sonrisa lo iluminan todo. Parecen felices.

En mi fascinación, me topo de bruces con una tienda de nombres en cuyo escaparate hay una reproducción del Nacimiento de Venus de Botticelli. En mi devenir he pasado por cientos de tiendas, clínicas, departamentos y registros de nombres, pero esta tiendecita parece especial. La verdad es que no parece muy grande. Pero cuánta belleza en ese cuadro que me llama. Me quedo hipnotizada. Un cosquilleo me eriza el vello de la nuca. Así que decido explorar esa sensación y me siento en un banco que hay justo frente al escaparate, fascinada. La gente pasa, arriba y abajo, yendo a algún sitio que no sé y que no me importa, mientras yo estoy ahí sentada, frente al cuadro, contemplando... Contemplándome.

Me reconozco en esa melena al viento, en esa pose, en esa desnudez. Reconozco todas esas rosas. Qué sensación tan extraña y excepcional. Cuánta emoción. ¡Me reconozco! Recorro la emoción que brota de mi estómago. Es cómo me siento exactamente aquí y ahora, en la ciudad de los nombres, adonde acabo de llegar, recién nacida -renacida-, empujada por los dioses. La primavera me está esperando, para arroparme. ¡Ay, es que no puede ser de otra manera! Es mágico e insólito. Parece una señal. Con el corazón agitado, abro la pequeña puerta del negocio y entro decidida e ilusionada. Un tintineo cristalino anuncia que la puerta se ha cerrado tras de mí. Ya estoy dentro... Me he encontrado.